Rusa de culo apretado reta a Markus a empotrarla como nunca
Era de noche y yo ya estaba lista, con el culo bien lubricado y las piernas temblando de anticipación. ¿Te gustaría estar en su lugar? Markus Dupree entró en la habitación con esa polla enorme que tanto me vuelve loca, y yo le dije: 'Vamos a ver si aguantas lo que te voy a dar'. Empecé chupándosela despacio, sintiendo cómo se ponía más dura entre mis labios, hasta que él me dio la vuelta y me puso a cuatro patas. Sin perder tiempo, me metió los dedos en el coño para humedecerme bien antes de clavarme la verga hasta las pelotas. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su polla gruesa me abría el culo mientras él me agarraba las caderas con fuerza. 'No pares, cabrón, métemela más duro', le grité, y él obedeció, empotrándome con tanta fuerza que mis tetas pequeñas rebotaban con cada golpe. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación, y yo no podía evitar morder la almohada para no gritar demasiado. Markus me agarró del pelo y me hizo arquear la espalda, entrando aún más profundo, hasta que sentí que me iba a partir en dos. '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte', le dije entre jadeos, y él solo gruñó, acelerando el ritmo hasta que los dos explotamos. Cuando terminó, Markus se dejó caer a mi lado, sudando y con la respiración agitada, mientras yo sonreía sabiendo que había ganado la apuesta.