Robb Davis se pajea su verga gruesa con ganas
Te voy a contar cómo Robb Davis se masturba como si nadie lo viera, pero yo sé que lo hace pensando en algo prohibido, en algo que no debería desear. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo se agarra la polla con fuerza, cómo los músculos de sus brazos se tensan mientras se la trabaja con movimientos rápidos y desesperados? La cámara no se mueve, pero el sonido de su respiración agitada y los gemidos ahogados llenan el aire, como si supiera que esto está mal pero no puede parar. La verga de Robb brilla con su propia humedad, gruesa y palpitante, y cada vez que se la aprieta más fuerte, las venas se le marcan como si fueran a estallar. En más de 11 minutos de escena, no hay pausa, solo el ritmo constante de su mano subiendo y bajando, más rápido, más duro, hasta que los dedos de su otra mano se clavan en la cama como si necesitara algo a lo que aferrarse. El sudor le cae por el pecho, y cuando por fin se corre, es con un gemido profundo, casi un gruñido, mientras el semen le salpica el abdomen y el pecho. Y lo peor es que, después de todo, no parece arrepentido. Al contrario, hay una sonrisa en su cara, como si supiera que esto no va a ser la última vez.