Llamasr me hizo descubrir que su verga era monstruosa
Llamasr no me avisó que tenía una polla así, te juro que ni en mis fantasías más húmedas imaginé algo tan gordo. Cuando me lo encontré en la cama, ya estaba duro, y al verlo me mojé de golpe, pero también me asusté un poco. No sabía cómo iba a caber, pero él me empujó contra el colchón y me abrió las piernas sin piedad. Al principio solo metió la punta, pero cuando empezó a empujar, sentí cómo me estiraba por completo, como si me fuera a partir en dos. Mis gemidos eran tan fuertes que ahogaban sus gruñidos, y cuando por fin la tuvo toda adentro, hasta las pelotas, creí que me iba a desmayar. Se movía como un animal, chocando contra mi culo cada vez más rápido, y yo solo podía agarrarme a las sábanas mientras él me clavaba esa verga monstruosa. Al final, cuando se corrió, sentí el calor pegajoso llenándome, y ahora, horas después, aún noto el hormigueo en el coño. Lo mejor de todo es que quedó mi tanga empapado en el suelo, como prueba de lo bien que me rompió.