Sunako Kirishiki le regala a Paulo Dx un chupetón de San Valentín
—¿Te gusta lo que ves?— susurra Sunako Kirishiki mientras se inclina hacia adelante, dejando que su pelo negro azabache roce el pecho de Paulo Dx. Lleva un conjunto de lencería ajustada que resalta sus tatuajes y su cuerpo delgado, pero es la forma en que se lame los labios lo que lo vuelve loco. Ha pasado toda la semana enviándole fotos provocativas, rozándose contra él en la cocina, susurrándole al oído en la ducha, hasta que Paulo ya no aguanta más. Ahora, con la polla dura como piedra, la agarra del pelo y la guía hacia abajo, hacia su verga palpitante. Sunako sonríe con malicia, sabiendo que lo ha llevado al límite, y abre la boca para recibirlo. Sus labios carnosos envuelven el glande, chupando con fuerza mientras su lengua juega con la punta. Paulo gruñe, sintiendo cómo la saliva caliente lubrica cada centímetro. Ella lo toma más profundo, hasta que la polla golpea contra su garganta, y gime alrededor del miembro, vibrando contra su piel. Paulo empuja sus caderas hacia adelante, follándole la boca con movimientos bruscos, sintiendo cómo sus labios se estiran alrededor de su verga. Sunako lo mira con ojos llenos de lujuria, disfrutando cada segundo de su tortura. Sus manos suben por sus muslos, acariciando sus tetas pequeñas pero firmes, pellizcando sus pezones antes de volver a agarrarle el pelo con más fuerza. Ella acelera el ritmo, chupando con más intensidad, hasta que Paulo ya no puede contenerse. Con un gruñido gutural, se corre en su boca, llenándola hasta que el semen escapa por las comisuras de sus labios. Sunako traga con avidez, limpiando cada gota antes de soltarlo con un pop húmedo. Paulo respira con dificultad, mirando cómo ella se lame los labios, satisfecha de haberlo hecho perder el control.