Qaluo se venga con una corrida que no olvida
Qaluo no perdonó ni un detalle cuando se enteró de la infidelidad de su ex. La polla dura como roca, la empujó contra la pared mientras ella gemía de rabia y excitación. Las manos de él apretaban sus nalgas, marcando cada estocada hasta que el coño de ella ardía de placer. Los dedos se clavaban en su piel, dejando moretones que gritaban venganza. El sonido húmedo de la carne chocando llenaba el aire, mezclado con los jadeos de ella, que arqueaba la espalda para recibirlo más profundo. La saliva escurría por su barbilla mientras él le mordía el cuello, saboreando el sudor salado de su traición. Cada embestida era un castigo, cada gemido un recordatorio de lo que había perdido. Cuando por fin se corrió, la leche caliente le quemó las entrañas, marcándola como suya otra vez. El ex, al enterarse, se quedó pálido al ver las fotos que Qaluo le mandó después.