Patysexhot se arriesga a ser pillada follando en la oficina
—Cállate, que alguien puede entrar— susurra Patysexhot mientras se agacha entre las piernas de su compañera de trabajo, separando las bragas húmedas con los dedos. La oficina está vacía, pero el riesgo de que llegue el jefe en cualquier momento hace que el corazón le lata más fuerte. Ella lame el coño depilado con la lengua, saboreando el jugo que brota entre los labios hinchados, mientras su compañera se muerde los nudillos para ahogar los gemidos. Las manos de Patysexhot agarran las caderas de su amante, empujándola más cerca de su boca, y los muslos de la otra tiemblan con cada lamida profunda. El sonido de pasos en el pasillo las hace congelarse, pero solo es el aire acondicionado. Patysexhot introduce dos dedos hasta el fondo, curvándolos para rozar el punto G, y la otra arquea la espalda, mordiendo un pañuelo para no gritar. El coño se aprieta alrededor de sus dedos, mojados y calientes, mientras la lengua sigue trazando círculos sobre el clítoris. Patysexhot siente cómo la otra se corre, los fluidos calientes chorreando por su barbilla, y entonces escucha la cerradura de la puerta. La próxima vez, será en el baño de la discoteca, donde el riesgo será aún mayor.