Onii Han me provoca a masturbarme sola por venganza
Ayer por la tarde en mi habitación cerrada con llave recordé cómo Onii Han se fue con esa otra y sentí una rabia que me quemaba por dentro. Mi mano bajó directo a mi coño ya caliente mientras imaginaba su polla negra gruesa y larga que yo ya no podía tocar. Empecé frotando despacio los labios hinchados y noté cómo se abrían solos soltando jugos espesos que me mojaban los dedos. La idea de que otra mujer lo montara ahora me puso más furiosa y metí dos dedos de golpe sintiendo cómo mi interior se apretaba con fuerza. Subí la velocidad moviendo la muñeca en círculos y gemí fuerte al pensar en esa verga enorme entrando y saliendo sin que yo pudiera detenerlo. Mi clítoris palpitaba tanto que lo pellizqué con ganas mientras el calor subía por mis muslos y las caderas se levantaban solas de la cama. Seguí follándome con los dedos hasta que el primer orgasmo me sacudió entero el cuerpo y solté un chorro caliente que empapó las sábanas. No paré ahí y seguí frotando con la palma abierta deseando que Onii Han viera lo que su ausencia me obligaba a hacer. Al final grité con la voz rota "¡Que te jodan a ti también por dejarme así!".