Nicola Morena reta a su novio a romperle el culo en San Valentín
Te voy a contar cómo Nicola Morena me desafió con una sonrisa pícara: '¿Crees que aguantarás lo que te voy a hacer, cariño?'. Desde que se puso esa lingerie negra ajustada, supe que la noche sería un duelo de placer. Su culo perfecto, tatuado y bien redondo, me invitaba a hundirme entre sus nalgas hasta que gimiera de dolor y gusto. Nicola se arrodilló frente a mí, mordiéndose los labios mientras me sacaba la polla, ya dura como roca. 'Hoy no te correrás hasta que yo lo diga', me advirtió, y empezó a chuparme con esa boca experta que sabe cómo volverme loco. Cuando me empotró contra la pared, sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, y yo le agarraba las caderas para clavársela hasta las pelotas. Nicola gemía como una perra en celo, retándome a darle más fuerte, a que le partiera el culo de una vez. 'No te atreves, ¿verdad?', me provocaba, arqueando la espalda para que la penetrara más hondo. Le di la vuelta y la puse a cuatro patas, abriéndole las nalgas para ver cómo su coño peludo brillaba de lo mojada que estaba. '¡Así, más duro!', gritaba, mientras le metía los dedos en la boca para que los chupara. Cuando por fin me corrí dentro de su culo, Nicola se derrumbó sobre la cama, jadeando, pero con esa mirada que decía: 'Sigue, esto no ha terminado'. Al final, fue Didi Zerati quien quedó mirando, con la polla aún dura, preguntándose cómo diablos había perdido el desafío.