La hembra lo desafía a una revancha sexual salvaje
Me quedé mirando cómo ella se inclinaba sobre la cama, arqueando la espalda para que sus nalgas perfectas quedaran bien altas, retándolo con una sonrisa pícara. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?', le dijo mientras se agarraba las tetas grandes y las apretaba, dejando claro que esto sería un duelo de placer. Él no se hizo esperar, se abalanzó sobre su coño mojado, metiendo la lengua hasta hacerla gemir fuerte, pero ella no se dejó dominar: lo empujó, se dio la vuelta y lo montó a horcajadas, clavando su polla entera de golpe mientras lo miraba fijamente. Las embestidas eran brutales, sus pechos rebotaban con cada movimiento, y ella no paraba de gemir, desafiándolo a que la hiciera correrse primero. Él la tomó por las caderas y la empotró contra el colchón, follándola en perrito mientras le agarraba el pelo, pero ella solo reía, disfrutando el juego. Cuando él por fin se corrió dentro, ella se quedó quieta un segundo, luego se levantó, se limpió la boca y le dijo: 'Eso fue patético'. Él solo pudo quedarse mirándola, sabiendo que había perdido la apuesta.