Neymar pone a sus betas a mamar su verga enorme
La polla de Neymar ya estaba dura antes de que ellas llegaran, gruesa y palpitante bajo el short ajustado que apenas disimulaba su erección descomunal. Las dos betas se miraron con complicidad antes de arrodillarse juntas frente a él, lamiéndose los labios rojos y carnosos mientras sus tetas rebotaban al ritmo de sus respiraciones entrecortadas. La primera se lanzó sin pensarlo, agarrando la verga con ambas manos y metiéndosela hasta la garganta de un solo trago, ahogándose con los ojos llorosos pero sin soltar ni un centímetro. Neymar gruñó fuerte, enredando los dedos en su pelo negro azabache mientras la segunda se acercaba por detrás, frotando su coño empapado contra su muslo mientras observaba cómo su amiga devoraba cada vena de aquella verga monstruosa. Ella no tardó en sumarse, chupando las bolas pesadas con desesperación mientras la otra seguía mamando como una perra en celo, con babas espesas resbalando por la polla que ya brillaba bajo la luz del estudio. Neymar no aguantó más y las agarró a ambas por el pelo, empotrando su verga hasta el fondo de la boca de la primera mientras la segunda se masturbaba furiosa contra su pierna, gimiendo como una puta en celo. La escena se volvió caótica cuando él las volteó a las dos boca abajo sobre el sofá, clavando su verga en el coño empapado de la primera mientras la segunda se ponía en cuatro para que le llenara el culo a golpes profundos y brutales. Las betas gritaban como locas, sus cuerpos sudorosos chocando entre sí mientras Neymar las usaba sin piedad, su verga entrando y saliendo con sonidos húmedos y obscenos que resonaban en el cuarto. Cuando por fin eyaculó, fue como un géiser, chorros espesos de leche caliente bañando sus caras y sus tetas mientras ellas lamían cada gota con avidez, tragando hasta la última gota de aquel semen espeso que les resbalaba por las mejillas. Neymar se dejó caer jadeando, con el pecho subiendo y bajando mientras las betas se limpiaban entre risitas, sus cuerpos aún temblorosos por el placer que les había dado aquella verga que parecía no tener fin.