Nadia White reta a Sevyan Harden con su boca y su coño mojado
La habitación estaba llena de un ambiente cargado, con luces tenues que resaltaban el cuerpo de Nadia White sobre la cama, sus tetas firmes y ese coño rosado que ya estaba palpitando. Sabía que Sevyan Harden no podía resistirse a ese reto, así que me acerqué con una sonrisa pícara: '¿Crees que puedes manejar esto, o voy a ser yo la que te haga suplicar?'. Con voz firme, le ordené que se arrodillara mientras me desnudaba, mostrando mi polla dura lista para llenar cada agujero que se me antojara. Empezó chupando con avidez, sus labios carnosos recorriendo mi verga mientras gemía, pero no iba a dejar que se saliera con la suya tan fácil. Agarré su cabeza y la empotré contra mi entrepierna, haciéndola ahogarse un poco con mi polla hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas. '¿Así quieres jugar?', le susurré, antes de tirarla sobre la cama y abrirle las piernas de golpe. Su coño estaba chorreando, pero no iba a darle ni un segundo de descanso. En más de 10 minutos de escena, la embestí con fuerza, sintiendo cómo su carne se adaptaba a mi verga como un guante. Cada vez que la penetraba, sus pechos rebotaban y sus gritos se mezclaban con el sonido de la piel chocando. Le di la vuelta y la puse a cuatro patas, metiendo mi mano en su pelo para obligarla a mirarme mientras le clavaba la polla hasta el cuello del útero. '¿Ahora quién está pidiendo clemencia?', le escupí, sintiendo cómo sus paredes vaginales se contraían alrededor de mi verga. Justo cuando estaba a punto de correrme, tiré de su pelo hacia atrás y le llené la boca con mi leche caliente, su garganta tragando cada gota mientras sus ojos se cerraban de placer. Podía ver cómo su cuerpo temblaba bajo el mío, listo para colapsar en cualquier momento, pero no iba a dejar que se fuera tan rápido. Todavía tenía que demostrarle quién mandaba en esta cama, y no iba a parar hasta que lo entendiera.