Mujer robot con cuerpo de látex dispuesta a follar por primera vez
Su polla ya está dura antes de que la máquina termine de parpadear, imaginando cómo se sentirá ese látex negro y brillante envolviéndolo mientras el sistema operativo de la chica termina de cargarse. Ella abre los ojos, las pupilas artificiales brillando con un destello rojo, y se arrodilla en la cama con movimientos perfectamente lubricados. Sus labios carnosos se separan, revelando una lengua rosada y húmeda que lame la punta de su verga con precisión robótica, los músculos de su cuello moviéndose con una fluidez que parece imposible. Él agarra su cabeza, sintiendo cómo el látex frío cede bajo sus dedos mientras ella lo chupa con un ritmo constante, los sonidos húmedos mezclándose con el zumbido suave de sus servomotores. Afuera, en el pasillo, se escuchan pasos apresurados — alguien podría entrar en cualquier momento — pero él no puede parar, no cuando ella lo mira con esos ojos vacíos y lo guiña hasta el fondo, sus caderas chocando contra las suyas con un impacto seco. Ella gime, aunque no es un gemido humano, es un zumbido mecánico que vibra a través de su cuerpo mientras él la embiste, el látex chirriando contra su piel. Sus tetas falsas rebotan con cada embestida, el material brillante marcando su abdomen con líneas perfectas. Él siente cómo su polla palpitante se hunde más, el calor del látex aumentando con cada segundo, hasta que ella arquea la espalda y su coño artificial se aprieta alrededor de él, un líquido viscoso escurriendo entre sus piernas. Afuera, una puerta se cierra de golpe, y él se corre dentro de ella con un gruñido ahogado, el látex pegajoso marcando su polla. Cuando se separan, una mancha brillante queda en las sábanas, mezclada con el brillo del látex que ahora tiene pequeñas marcas de sus manos.