Momentos ardientes de gray en el hotel de san valentín
Esa tarde en la suite del hotel, el aire estaba cargado de deseo contenido. Llevabas semanas mirándola de reojo, rozándola sin querer, sintiendo cómo el calor entre ustedes crecía hasta volverse insoportable. Cuando por fin la atrapaste contra la pared, sus labios se encontraron con urgencia, sus lenguas bailando mientras tus manos bajaban para apretar ese culo redondo que tanto te volvía loco. La levantaste de golpe y la sentaste en el escritorio, separándole las piernas para hundirte entre sus muslos mojados. Sientes cómo su coño apretado te envuelve hasta las pelotas, sus uñas marcándote la espalda mientras gime tu nombre. Cambias de posición, empotrándola desde atrás, viendo cómo ese trasero negro se mueve al ritmo de tus embestidas, cada golpe haciendo que su cuerpo tiemble. Te la chupa con ganas, sintiendo cómo su lengua recorre tu verga hasta la garganta, sus ojos clavados en los tuyos mientras te la tragas entera. Cuando ya no aguantas más, la volteas y te corres sobre su espalda, marcándola con tu leche caliente. Vigorvibes se queda quieto un momento, sintiendo cómo su cuerpo aún vibra de placer, antes de sonreírte con complicidad.