Milf rubia Cory y Chloe se pelean por la verga negra de Isiah
Esa tarde en el dormitorio, con la puerta entreabierta y los pasos de mi marido resonando en el pasillo, no pude evitar gemir cuando Isiah me empujó contra el colchón. Su polla negra, gruesa y palpitante, ya estaba húmeda de mi saliva después de chupársela como una puta desesperada, mientras Chloe, mi hijastra, se retorcía a mi lado con los muslos temblorosos. Cada vez que Isiah me penetraba de una estocada, sentía cómo mi coño se ajustaba a su verga hasta que las caderas chocaban, y entonces él gruñía, mordiéndome el cuello para ahogar los gemidos. Chloe, con sus tetitas pequeñas saltando, se subió encima de él a horcajadas, cabalgándolo con furia mientras yo le lamía el clítoris, sabiendo que en cualquier momento alguien podía entrar. El riesgo de ser descubiertas nos volvía más salvajes: Isiah me empotraba contra la pared mientras Chloe se corría en su boca, y yo me mordía los labios para no gritar cuando sus dedos me abrían el culo. En más de 12 minutos de escena, el sudor nos pegaba la piel, los jadeos se mezclaban con el crujir de la cama, y yo solo pensaba en que, si mi marido nos pillaba, no habría perdón... pero tampoco quería que parara.