Mi hermanastra me pide mi verga negra para correrse como una perra
La pillé tocándose en su cuarto, con el coño bien mojado y los dedos hundidos hasta el fondo, cuando de repente me vio y me sonrió con esa mirada de puta que sabe lo que quiere. Le dije que si quería mi polla negra bien dura, y ella, sin pensarlo, se arrodilló y empezó a chuparme como si no hubiera mañana, gimiendo cada vez que le metía la verga hasta la garganta. Después la puse a cuatro patas, le abrí el culo y le di con todo, escuchando sus gemidos ahogados porque no quería que la escucharan sus padres en la otra habitación. Cada embestida hacía que su chocho chorreara más, y cuando le di vuelta para empotrársela en misionero, me rogó que no parara, que se iba a correr. Le clavé la polla hasta que las caderas chocaron, y ella se mordió el labio para no gritar, pero igual se le escaparon unos gemidos que casi nos delatan. Al final, me vine en su cara, dejándole toda la leche en los labios, y ella se limpió con los dedos, mirándome con esa cara de viciosa que promete más. La próxima vez, voy a grabarla mientras la follo contra la ventana, para que todos vean lo puta que es.