Mercedes Carrera devora la polla con riesgo de ser pillados
No pudo evitarlo: apenas Mike Hunt cerró la puerta, ella ya se arrodillaba frente a él, desabrochándole los pantalones con manos temblorosas. La tensión de ser descubiertos por los vecinos le aceleraba el pulso, pero el olor salado de su verga la tenía hipnotizada. Con un gemido ahogado, Mercedes Carrera la envuelve entre sus labios carnosos, chupando con fuerza hasta que él le agarra el pelo y empieza a embestirle la garganta. Cada movimiento es más profundo, más rápido, mientras ella ahoga sus gritos en la carne dura que la llena por completo. De fondo, el zumbido de la TV de los vecinos le recuerda que un solo ruido fuerte podría delatarlos, pero eso solo la excita más. Mike Hunt resopla como un toro, sus dedos marcándole la nuca mientras la polla le late en la boca. Ella siente el calor espeso acumulándose, listo para estallar, y aprieta las tetas contra los muslos de él, mojándose más con cada sacudida. Cuando por fin él se corre, el chorro le llena la garganta y le resbala por la barbilla, caliente y pegajoso. En más de 10 minutos de escena, solo el silencio de Mike Hunt —respirando como un animal— rompe el riesgo de ser descubiertos. Después, el pantalón tirado en el suelo guarda la única prueba real de lo que pasó.