Me engaña con el amigo de mi marido y la tiene más grande
La muy puta se abrió de piernas para el amigo de mi esposo, ese negro con una polla enorme que le encanta meter hasta el fondo. Desde que lo vio en la fiesta, no paraba de imaginarse cómo sería sentir esa verga gruesa rompiéndole el coño bien mojado. Él la agarró por el culo parado y la empotró contra la pared, metiéndole las embestidas más profundas que ella había sentido en su vida. Gritaba como una loca, pidiendo más, mientras él le chupaba los pechos y le mordía los pezones. La puta se corrió tres veces antes de que él le soltara toda la leche dentro, llenándole el coño con su corrida espesa. Después, se quedó tirada en la cama, con el tanga roto y el coño chorreando, sabiendo que nunca volvería a ser la misma. La muy zorra no podía creer lo bien que la había follado ese negro, mucho mejor que mi marido. Ahora solo piensa en repetirlo cada vez que pueda.