Me encanta que me empotren el culo con pollas enormes
Aquella tarde en el parque público, el sol quemaba mi piel mientras me agachaba para recoger una toalla, sabiendo que Hungry For Big Cocks me observaba desde los arbustos. Mi polla pequeña no me dejaba penetrar a nadie como quería, pero el culo de los hombres sí podía recibirla entera de golpe, y eso me volvía loco. Cuando me acerqué a él, su mirada traviesa me dijo que ya estaba listo para lo prohibido. Nos escondimos tras unos árboles, y sin decir nada, me bajó los pantalones y me empujó contra un tronco, sus dedos explorando mi agujero antes de que su verga gruesa empezara a abrirse paso. Gemí fuerte, sintiendo cómo cada centímetro me llenaba, el dolor mezclándose con el placer mientras sus caderas chocaban contra mi culo una y otra vez. Sabía que esto estaba mal, que alguien podía pillarnos, pero no podía parar. Sus embestidas eran brutales, y cuando me corrió adentro, sentí su leche caliente llenándome hasta las pelotas. Me quedé temblando, con el culo aún palpitando y su semen escurriendo por mis muslos.