Mamá Agatha mama y usa banana cuando el cuñado no aguanta
La cocina estaba llena de calor, el sol de la tarde pegando contra los vidrios mientras yo, con mi tanga negro ajustado y mis tetas rebotando con cada movimiento, preparaba el almuerzo. Sabía que Vagninho me miraba desde el sofá, sus ojos clavados en mi culo redondo y mis curvas marcadas por la ropa ajustada. Llevaba días provocándolo: rozándome contra él al pasar, mandándole fotos de mi coño húmedo por WhatsApp, usando vestidos que apenas cubrían mis nalgas. Hoy decidí llevar esto más lejos. Me incliné sobre la mesa, dejando que mi trasero quedara bien en pompa, y le pregunté si quería algo de comer. El muy puto no aguantó más, se levantó con la polla dura como roca y me empujó contra la encimera. Sus manos agarraron mis caderas con fuerza mientras me levantaba el vestido y me bajaba el tanga hasta los tobillos. Sentí su lengua recorriendo mi raja antes de que su verga gruesa empezara a abrirme de par en par. Pero el muy torpe no duró ni dos minutos, así que saqué una banana del frutero y se la metí en el culo mientras él seguía gimiendo. Te juro que nunca había visto a un hombre correrse tan rápido, con la leche salpicando mi espalda mientras yo seguía empalada con la fruta. ¿Te gustaría estar en su lugar?