Madrastra Helena Price me hizo su rey por un día
Te voy a contar cómo la madrastra Helena Price me convirtió en su juguete personal por 10 minutos de puro vicio. Todo empezó cuando la pillé mirándome el culo mientras me cambiaba en el pasillo, y esa mirada de puta hambrienta me dijo que llevaba tiempo imaginando cómo me la metía. La muy zorra me desafió a demostrarle que podía darle más duro que su marido, y claro que acepté. Primero me arrodillé para chuparle esas tetas perfectas mientras ella me agarraba la polla como si fuera suya, gimiendo cada vez que le mordía los pezones. Luego me sentó en la cama y se montó encima, restregando su coño mojado contra mi verga hasta que no aguanté más y la empotré contra el colchón, clavándosela hasta que las caderas chocaban. Ella gritaba como una perra en celo, pidiéndome que le diera más fuerte, que le llenara ese culo de leche. Cuando me corrí, le dejé el vientre manchado y su tanga tirado en el suelo, justo donde lo arranqué de una patada. ¿Te gustaría estar en su lugar?