Macy se corre a chorros con su juguete en un tarde de sol
El sol entraba por la ventana mientras yo me retorcía de placer, sintiendo el vibrador hundirse entre mis labios mojados. Cada pulsación me hacía gemir más fuerte, el juguete deslizándose contra mi clítoris hinchado hasta que no pude evitar gritar. Me encantaba cómo me dominaba, cómo el juguete me obligaba a obedecer cada orden silenciosa de mi cuerpo. 'Más fuerte', le rogaba al espejo, viendo cómo mi coño se contraía alrededor del juguete, cómo el líquido caliente empezaba a brotar sin control. Me corrí tan fuerte que el espejo se empañó, mi respiración agitada mientras el orgasmo me sacudía entera. Cuando por fin me calmé, el juguete seguía vibrando suavemente, recordándome quién mandaba ahí. Y él, desde el otro lado de la cámara, solo sonrió al ver mi sumisión completa.