Logan sabía que le iba a meter toda la verga
La primera vez que lo vi, supe que no me resistiría a esa polla enorme que escondía bajo el uniforme de doctor. Logan Cross, con su cuerpo musculoso y esa mirada de depredador, era la tentación hecha hombre, y yo, un pequeño twink que no dejaba de fantasear con que me empotraran contra su escritorio. Sabía que estaba mal, que era mi superior y que si alguien nos pillaba, estaríamos jodidos, pero cada vez que entraba a su consulta, mis mejillas ardían de vergüenza y mis pantalones se mojaban de anticipación. Esa tarde, cuando me ordenó que me arrodillara para chupársela, no dudé ni un segundo: abrí la boca y dejé que esa verga gruesa me llenara hasta el fondo, ahogándome con cada embestida mientras sus dedos jugaban con mi culo apretado. Grité cuando sus uñas rasparon mi entrada, preparándome para lo que venía, y cuando finalmente me dio la vuelta y me penetró de una estocada, supe que no había vuelta atrás. Sus gemidos de macho resonaban en la habitación mientras me follaba como si fuera el último día, sus pelotas chocando contra mis nalgas cada vez que se hundía hasta las pelotas dentro de mí. No pude evitar correrme en su polla, sintiendo cómo me llenaba de leche caliente mientras me agarraba con fuerza, como si quisiera marcarme como suyo para siempre. Cuando terminó, sudado y con la respiración entrecortada, solo pensé en una cosa: esto no puede volver a pasar… pero ya sé que no podré evitarlo.