Leticia Le Farias se rompe el culo con un dildo enorme
El sonido de su respiración agitada me llegó como un disparo cuando la vi retorciéndose frente al espejo, sus dedos hundidos en el coño mientras se clavaba el juguete hasta las pelotas. No podía creer lo que estaba viendo: esa trans femenina de culo apretado y tetas enormes, con la polla de plástico enterrada hasta hacerle gemir como una perra en celo. Cuando me acerqué, sus ojos se abrieron como platos al verme, pero no se detuvo, solo aceleró el ritmo, empalándose con más fuerza. Le arranqué el dildo de golpe y le dije que mi verga era mucho más gruesa, que iba a romperle ese culo virgen de una sola estocada. Ella se mordió el labio, mojada y temblando, mientras yo le abría las nalgas para meterle la punta hasta que gritó. La penetré de un solo envión, sintiendo cómo su ano se cerraba alrededor de mi polla como un puño, y empecé a embestirla sin piedad, escuchando cómo sus gemidos se volvían más agudos con cada embestida. Cuando le pregunté si le gustaba, solo pudo balbucear que sí, que era demasiado grande, pero que no parara. En más de 11 minutos de escena, la follé como una puta en celo, sintiendo cómo su culo se adaptaba a mi tamaño mientras le clavaba los dedos en las caderas para hundirme más profundo. Cuando por fin me corrí, lo hice dentro de su culo, llenándola hasta rebosar, y ella se vino gritando mi nombre, con el cuerpo convulsionando de placer. El descubrimiento de lo estrecha que era me volvió loco, y ahora solo pienso en volver a romperle ese culo apretado.