Le encanta provocar con sus disfraces y conjuntos
El dormitorio está bañado en luz tenue, con la cama deshecha y un espejo de cuerpo entero que refleja cada movimiento. Ella sabe exactamente cómo moverse, cómo rozar su culo redondo contra la polla dura de él mientras se ajusta el liguero de encaje negro. Lleva horas provocándolo, enviándole fotos de su coño depilado, rozando sus pezones duros contra su camisa, susurrándole al oído lo mojada que está. Él ya no aguanta más, le arranca el vestido de un tirón y la empuja sobre la cama, separándole las piernas para hundir su lengua en su raja rosada. Ella gime fuerte, arqueando la espalda mientras él le chupa el clítoris hinchado, sus dedos entrando y saliendo de su coño apretado. Cuando ya no puede más, la gira de golpe, la pone a cuatro patas y le clava la polla entera de una estocada, haciendo que sus tetas pequeñas reboten con cada embestida. Ella grita, mordiendo la almohada mientras él le agarra las caderas y la empotra sin piedad, sintiendo cómo su verga gruesa frota contra su punto G. El sonido de sus cuerpos chocando llena la habitación, sus gemidos mezclándose con el crujido de la cama. Él la agarra del pelo, tirando hacia atrás mientras la penetra más fuerte, hasta que ella explota en un orgasmo que le hace apretar su coño alrededor de su polla. Él gruñe, sintiendo cómo su leche caliente le llena el vientre mientras se corre dentro de ella, sus caderas temblando contra su culo perfecto.