La vecina gemía en la ducha mientras Isa Bella la hacía correrse
El agua caliente resbalaba por los cuerpos sudorosos de las dos mujeres, mezclándose con los gemidos ahogados y el sonido húmedo de las lenguas explorando cada rincón. Isa Bella, la vecina morena, había retado a su amiga Jewel Diamant a ver quién aguantaba más, pero desde que entró al baño con ella, quedó claro que la competencia sería en otro nivel. Jewel, con los pezones duros y el coño ya mojado antes de que la otra siquiera la tocara, se dejó caer contra los azulejos mientras Isa le separaba las piernas de una patada, exponiendo su sexoa al chorro de agua. Sin perder tiempo, Isa hundió dos dedos en el coño caliente de Jewel, curvándolos justo donde más lo necesitaba, mientras su otra mano le apretaba un pecho, pellizcando el pezón rosado hasta que la morena arqueó la espalda. "¿Así quieres que te coma, puta?", le susurró Isa antes de enterrar la cara entre sus piernas, lamiendo desde el clítoris hasta el culo con movimientos largos y lentos, saboreando cada gota. Jewel, con las manos en la nuca de su vecina, le clavó las uñas mientras le mordía el labio inferior, sintiendo cómo la lengua de Isa la penetraba como una polla pequeña, entrando y saliendo sin piedad. El agua corría por sus cuerpos, enfriándose contra la piel quemada por el placer, pero ninguna de las dos quería parar. Jewel, ya al borde, empujó a Isa contra la pared y le dio la vuelta, colocando su coño justo contra el de la otra, frotándose con fuerza mientras el sonido de la carne golpeándose contra carne llenaba el baño. Las piernas de Isa temblaron cuando el orgasmo la alcanzó, pero Jewel no la soltó, apretando más fuerte hasta que la otra gritó, el agua arrastrando su leche hacia el desagüe. Cuando terminaron, exhaustas y jadeando, Jewel solo podía pensar en una cosa: que esta no sería la última vez.