La polla de Kobayashi estira el coño de Mio Arisaka hasta hacerla gemir
El cuarto de hotel huele a perfume caro y sudor fresco, las cortinas medio corridas dejan entrar un rayo de luz que ilumina la piel de Mio Arisaka, que se arrodilla frente a Kobayashi con los labios entreabiertos. Él la agarra del pelo y la obliga a mirar hacia arriba mientras su polla gruesa le golpea el mentón, exigiendo que abra más la boca. Ella obedece, tragando saliva cuando la punta le roza la garganta, y Kobayashi gruñe 'chúpala bien, puta' mientras le empuja la cabeza hacia abajo. Las lágrimas le escapan cuando la polla le llega hasta las pelotas, pero él no la deja respirar hasta que la tiene entera en la garganta, ahogándose con cada embestida. Cuando la suelta, Mio jadea y se limpia la boca con el dorso de la mano, pero él ya la está volteando y empujando contra la cama, el culo en pompa mientras le separa las nalgas con los dedos. 'Vas a recibir lo que mereces', le dice Kobayashi antes de enterrarse de una estocada, haciendo que Mio grite y se arquee. La polla le estira el coño hasta que las caderas chocan, y Kobayashi la agarra de las caderas para follarla como un animal, los testículos golpeando contra su clítoris con cada movimiento. Mio gime 'por favor, por favor', pero él solo acelera, disfrutando cómo su coño mojado se aprieta alrededor de su verga. Cuando Kobayashi se corre dentro de ella, Mio siente el calor llenándola y piensa que nunca había sido tan suya como en ese momento.