La madrastrita de Tyler Cruise se dejó coger para guardar el secreto
El hermano menor todo el tiempo la había visto provocándolo, con esas medías de red que le marcaban las piernas y la falda que apenas cubría su culo redondo. Ella sabía que lo ponía cachondo, se rozaba contra él al pasar, le mandaba fotos con el escote abierto, mordiéndose los labios, y él, con la polla dura, solo podía soportarlo hasta cierto punto. Un día, al pillarla masturbándose frente a la cámara, Tyler Cruise no aguantó más: la empujó contra la pared, le arrancó las bragas con los dientes y enterró la lengua en su coño mojado, chupando con fuerza mientras ella gemía y le clavaba las uñas en la espalda. Los dedos de él entraron sin piedad, abriéndole más, y cuando la volvió de espaldas, le azotó las nalgas antes de clavársela hasta hacerle tocar el cuello del útero, embistiéndola con furia mientras ella suplicaba más. El hermano mayor que los vio desde la puerta se quedó helado: la mujer que siempre lo había ignorado estaba ahora gimiendo como una perra, Empapada en sudor y con el coño bombeado, Tyler Cruise la hizo correrse tres veces antes de vaciarse adentro, dejándola temblando. El hermano que lo observaba todo se llevó las manos a la cabeza al ver cómo la madrastrita, con las piernas flojas, se limpiaba los fluidos de él de su cuerpo, mirándolo con una sonrisa culpable.