La gótica Loona se entrega al Helluvaboss en una sesión de sexo salvaje
Loona no podía creer que después de semanas de miradas robadas y roces 'accidentales' en el estudio, el Helluvaboss finalmente la arrinconó contra la pared. Te la agarran por las caderas, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo tus manos, sus tetas perfectas rebotando contra tu pecho mientras le arrancas el top ajustado. Desde el primer beso, supiste que no habría vuelta atrás: la lengua de Loona exploraba tu boca con desesperación, sus gemidos ahogados en el sonido de tu polla frotándose contra su coño mojado. Te la bajas los pantalones de golpe, dejándola ver lo duro que te tenía, y ella no pierde tiempo: se arrodilla y te la chupa como si fuera su última misión, sus labios apretando fuerte mientras sus ojos góticos se clavan en los tuyos. La levantas de un tirón, la empujas contra el escritorio y le subes la minifalda, descubriendo un coño empapado que grita por atención. Sin pensarlo, le metes la polla de una estocada, sintiendo cómo su carne caliente se ajustaba a ti, apretándote como un guante. Loona grita, sus uñas marcando tu espalda mientras te la follas con fuerza, cada embestida haciendo que sus tetas saltaran rebotando. El sonido de su culo chocando contra el escritorio y sus gemidos desesperados te vuelven loco, así que le aumentas el ritmo, sintiendo cómo sus paredes internas vibraban en torno a ti. Cuando ya no aguanta más, te lo sacas y le corren toda la cara, su maquillaje gótico mezclándose con tu leche mientras ella jadea, satisfecha pero ya imaginando la próxima vez. Y eso será aún peor.