La esposa infiel se deja follar por el instructor en el jetski
El sol quemaba la piel mientras el motor del jetski rugía entre sus piernas, vibrando contra su coño ya mojado. Mikaelli, con su cuerpo esbelto y tatuado, se retorcía de placer mientras Douglas Machado la embestía desde atrás, las olas salpicando sus cuerpos sudorosos. Sabía que esto estaba mal, que su marido la esperaba en la playa, pero no podía detenerse. El instructor la agarraba de las caderas, clavando su polla hasta hacerle gemir, sus uñas marcando la piel bronceada de él. Cada embestida la acercaba más al orgasmo, el sonido del agua mezclándose con sus jadeos ahogados. La culpa le quemaba más que el sol, pero el deseo era más fuerte. Cuando él le dio la vuelta y la penetró de frente, sus ojos se encontraron, y en ese momento, Mikaelli supo que no habría vuelta atrás. El jetski se balanceaba peligrosamente, pero ninguno de los dos podía parar. Las olas golpeaban sus cuerpos mientras ella se corría, pensando solo en lo prohibido de ese momento.