La colombiana Luna me hizo perder la cabeza en un trío caliente
Luna Colombiana entró a mi departamento con esa sonrisa de diablilla que ya conocía bien, pero esta vez no estaba sola: traía a su amiga Kendall, una rubia con tetas enormes que apenas podía esperar para probarme. Sabía que el marido de Luna podía llegar en cualquier momento, así que cerramos la puerta sin hacer ruido, pero el miedo de que nos descubrieran solo nos ponía más calientes. Empujé a Kendall contra la pared y le arranqué el tanga de un tirón, metiendo mis dedos en su coño ya mojado mientras Luna se arrodilló frente a mí, chupando mi polla con esa boca tan experta. Escuché pasos afuera y me quedé quieto, pero Kendall gimió tan fuerte que tuve que taparle la boca con mi mano mientras la penetraba de una estocada, sintiendo cómo su carne apretaba cada centímetro de mi verga. Luna no se quedó atrás: se acostó boca arriba y me montó como una amazona, cabalgando sobre mi polla mientras Kendall, ahora de rodillas, me lamía los huevos sin perderse ni una gota. La lubricación de Luna chorreaba por mis muslos, y cada vez que aceleraba el ritmo, sus tetas rebotaban como si fueran a explotar. Cuando ya no aguanté más, le di la vuelta, la puse a cuatro patas y la empotré contra el sofá, sintiendo cómo su culo bailaba con cada embestida. Kendall, sin hacerme esperar, se sentó sobre mi cara, aplastando su coño sobre mi boca mientras me corrí dentro de Luna, llenándola hasta que su coño se contrajo alrededor de mi polla. Al terminar, la puerta del departamento se escuchó de nuevo, y aunque no entró nadie, el susto nos dejó temblando. Kendall se limpió la boca con una sonrisa pícara, sabiendo que acababa de robarme el alma.