La colombiana culona me volvió loco con su coño mojado
Desde que Kata Sánchez se mudó al edificio, no paraba de provocarme con esos vestidos ajustados que marcaban cada curva de su culo enorme. Cada vez que pasaba por mi puerta, rozaba su cuerpo contra el mío y me mandaba fotos de su tanga empapado. Hoy no aguanté más: la empujé contra la pared, le arranqué la ropa y le metí la polla hasta las pelotas mientras ella gemía como una perra en celo. Su coño apretado chupaba mi verga como si no hubiera mañana, y cuando la puse a cuatro patas, le di tan duro que sus tetas enormes rebotaban con cada embestida. No contento con eso, la hice montarme a horcajadas y me encantó ver cómo su culo perfecto se movía arriba y abajo, empalándose hasta que el sudor nos cubrió a los dos. Cuando por fin me corrí, lo hice dentro de su boca, llenándole la garganta de leche espesa mientras ella tragaba con avidez. La próxima vez, pienso atarla y hacerle cosas peores.