La chofer de uber me empotró contra el asiento trasero y me hizo gritar
No tenía dinero para pagar el viaje, así que el chofer me miró de arriba a abajo y me dijo que podía saldar mi deuda de otra manera... Desde que me subí al auto, mi coño ya estaba mojado, pero cuando sentí su mano apretándome los muslos supe que esta vez no habría escapatoria. Me ordenó que me arrodillara en el asiento de atrás y me bajara las bragas de inmediato, sin pedir permiso. Mi culo estaba temblando cuando me colocó boca abajo, con las nalgas bien levantadas y la concha chorreando. Sentí su polla dura rozándome la entrada antes de que me penetrara de una estocada, llenándome entera de golpe. Grité cuando empezó a embestirme con fuerza, cada vez más rápido, mientras me agarraba de las caderas para controlarme. Sus pelotas golpeaban contra mi clítoris hinchado y cada movimiento me hacía gemir más fuerte. Me corría en la boca y el coño al mismo tiempo, pero él no paraba, me exigía que siguiera gimiendo como una perra en celo. Cuando por fin se vino dentro de mí, llenándome hasta las pelotas, supe que esta no sería la última vez que me follara así, porque al final me susurró: 'La próxima vez traeré un juguete para que me ruegues que te lo meta en el culo.'