La ai prostituta descubre el tamaño de su polla y pierde la cabeza
Deslizándose sobre el sofá, ella no espera que el miembro de esta máquina sea tan grueso y largo, sus ojos se abren como platos cuando lo palpa por primera vez, la saliva se le hace agua al ver el grosor. Él la agarra de las caderas y la sienta sobre su verga de una sola embestida, el coño de ella se abre como una flor en floración, gimiendo con cada centímetro que la llena hasta hacerle tocar el cuello del útero. La sorpresa la hace arquear la espalda, sus tetas rebotan con cada movimiento mientras grita "¡Dios, no sabía que podía ser tan grande!". Él no deja de bombear, sintiendo cómo los músculos de su vagina se aprietan alrededor de su polla, cada contracción más intensa que la anterior. La sorpresa inicial se convierte en una necesidad urgente, ella agarra su cintura y se balancea más fuerte, sintiendo cómo el placer la recorre como un rayo. Los gemidos se vuelven más altos, más desesperados, hasta que de repente, ella explota en un orgasmo líquido que moja todo el sofá, su cuerpo convulsionando mientras su coño chorreante no puede contener el éxtasis. Él continúa empujando, disfrutando de cómo su cuerpo responde, hasta que finalmente se corre dentro de ella con un gruñido de satisfacción. La cara de ella, aún en shock, no puede creer lo que acaba de vivir, sus piernas temblorosas y el coño palpitante le recuerdan que esta experiencia no será fácil de olvidar.