Kimora quin aprende a chupar polla con su padrastro
La habitación estaba en penumbra, con la luz de la tarde filtrándose entre las cortinas, cuando Kimora Quin se arrodilló frente a su padrastro, Bobby Beefcakes, con los labios temblando de anticipación. Sabía que esto estaba mal, que no debería estar ahí, pero el calor entre sus piernas le decía lo contrario. Él le agarró del pelo, guiando su cabeza hacia su verga dura como piedra, y ella abrió la boca sin resistirse, sintiendo cómo la saliva se mezclaba con el sabor salado de su glande. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Kimora, con los ojos llenos de lujuria, se la mete hasta las pelotas, tragando cada centímetro sin ahogarse. Las manos de Bobby apretaban sus mejillas, marcando la piel mientras ella gemía con la polla enterrada en su garganta, los sonidos húmedos llenando el silencio de la habitación. No podía parar, aunque su mente le gritaba que esto era una locura, que su padrastro no debería estar follándole la boca así, pero el placer era demasiado intenso. Cuando él empezó a embestirle la cara, Kimora sintió cómo las lágrimas le caían por las mejillas, mezclándose con la saliva que escurría por su barbilla. Las caderas de Bobby chocaban contra su rostro, y ella se aferraba a sus muslos, clavando las uñas en la piel mientras él gruñía de placer. Sabía que se iba a correr en su boca, y la idea la excitó aún más, imaginando cómo su leche caliente le llenaría la garganta. Cuando Bobby se vino, Kimora tragó hasta la última gota, sintiendo el líquido espeso deslizarse por su lengua. Al terminar, quedó con los labios hinchados y el maquillaje corrido, pero no pudo evitar sonreír, sabiendo que esto solo era el principio. La mancha húmeda en su ropa interior era la prueba de lo que acababa de pasar.