Kiara cole se corre en mi verga en escena real de deseo
La luz de la tarde entraba por la ventana, pintando de dorado las sábanas revueltas de la cama donde Owen Gray y yo llevábamos días mirándonos con esa tensión que no se podía aguantar más. Cada roce casual, cada mirada robada, cada susurro al pasar cerca, todo me ponía el coño más mojado y las tetas más duras. Sabía que si no lo hacíamos pronto, iba a explotar. Cuando por fin me montó, sentí su polla enorme entrando de una estocada, llenándome hasta que las caderas chocaron. Grité, pero él no se detuvo, me agarró las nalgas y me clavó más fuerte, haciendo que mi concha apretara su verga como si no quisiera soltarlo nunca. Le chupé los labios mientras me empotraba, saboreando su saliva y el sudor que le corría por el pecho. Owen me dio la vuelta y me penetró por detrás, metiéndome los dedos en la boca para que los chupara mientras me follaba sin piedad. Sentí el orgasmo creciendo, el calor subiéndome por la espalda, hasta que me corrí gritando su nombre, con mi jugo chorreando por sus pelotas. Ahora, mientras me recuesto contra su cuerpo, solo pienso en cuánto tiempo tendré que esperar para que esto vuelva a pasar.