Kasallpimenta me metió la polla en el culo y no paró hasta que grité
Él entró al baño sin avisar y yo ya estaba mojada, con el culo temblando de anticipación, pero cuando sentí su verga gruesa empujando contra mi agujero equivocado, el miedo me paralizó. '¡No, no ahí, hijo de puta!', le grité entre dientes, pero él solo rio y me empujó contra el lavabo, sus dedos ya abriéndome el culo sin piedad. Cada gemido mío lo excitaba más, y aunque intentaba callarme por si alguien nos escuchaba, sus embestidas me hacían chillar como una loca. La verga de Kasallpimenta era enorme, y en más de 10 minutos de escena no dejó de follarme el culo como si fuera mi primera vez, pero peor. Cada vez que creía que se iba a correr, me agarraba del pelo y me obligaba a mirarlo a los ojos mientras me destrozaba el ano, y cuando por fin se vino, lo hizo tan adentro que sentí su leche caliente quemándome por dentro. Ahora cada vez que me mira, sé que lo volverá a hacer, y esta vez no habrá nadie para salvarme.