Kamuristar me muestra su culo perfecto y no aguanto más
Kamuristar se inclina para ordenar mi ropa y ese culo redondo, firme, se te marca bajo la tela ajustada de su uniforme, la tela se te clava en la piel cuando te agarras sus nalgas con fuerza, sientes cómo gime bajito para que nadie escuche, pero no te importa, le subes la falda con un tirón y le metes los dedos entre las piernas, está mojadísima, la empotras contra la pared mientras le susurras al oído que si alguien entra te va a ver follándote a la sirvienta, ella se muerde el labio para no gritar cuando te la clavas hasta las pelotas, el sonido de tu polla entrando y saliendo de su coño resuena en el pasillo, le tapas la boca con una mano mientras la embistes más fuerte, escuchas pasos afuera y se te pone más dura, Kamuristar te mira con los ojos vidriosos, te suplica que no pares, que te corras dentro de ella, y cuando lo haces, se le escapa un gemido ahogado, luego la sueltas y te limpias la boca, ella se ajusta la ropa con las manos temblorosas, mirando hacia la puerta con miedo.