Julia Steinkopf se deja romper el culo a lo bestia con su verga dura
El sonido de sus tacones golpeando el suelo de madera te hace girar la cabeza justo cuando ella se inclina sobre el escritorio, el culo apretado temblando bajo la falda ajustada. Sabes que Rodrigo Alemao podría entrar en cualquier momento, pero no puedes resistirte a agacharte y morderle el muslo, sintiendo cómo su piel se eriza bajo tus dientes. Ella gime en voz baja, cubriéndose la boca con una mano mientras la otra se desliza entre sus piernas, ya mojadas de anticipación. La agarras por las caderas y la empujas contra la mesa, sintiendo cómo su respiración se acelera cuando metes los dedos bajo su tanga y le abres el culo, preparándola para lo que viene. Sus gemidos se ahogan en un susurro cuando te inclinas para chuparle el clítoris, sabiendo que si alguien pasa por el pasillo, podría escucharlos. La pones de rodillas y le metes la polla hasta las pelotas en la boca, sintiendo cómo su garganta se ajusta alrededor de tu verga mientras te la chupa con desesperación. Ella te mira con los ojos llenos de lujuria, mordiéndose el labio para no gritar cuando la levantas y la empotras contra la pared, clavándosela en el culo con fuerza. Cada embestida la hace gemir más fuerte, pero tú le tapas la boca con una mano mientras la follas sin piedad, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de tu verga. Las piernas le tiemblan cuando te corres dentro de ella, llenándola hasta que el semen le gotea por los muslos. El sonido de pasos en el pasillo te hace congelar, pero ella solo sonríe, sabiendo que podrían pillarlos en cualquier momento.