Jorginho domina al joven Hayden Gotti en un polvo de gimnasio
—'No aguanto más, necesito que me rompas aquí mismo'— susurra Hayden Gotti mientras se agacha y le clava los dedos en los hombros de Jorginho. La tensión entre ellos ha estado hirviendo por días, desde que se cruzaron en la ducha del gimnasio y no pudieron quitarse las manos de encima. Ahora, en el suelo de la sala de pesas, Hayden se arquea como un gato en celo, su culo tatuado temblando bajo las manos de Jorginho, que le separa las nalgas para hundirle la lengua hasta el fondo. El joven gime como un animal, su polla dura como piedra, mientras Jorginho le azota las nalgas con fuerza, dejando marcas rojas en esa piel morena y sudorosa. Hayden se retuerce, pero no se escapa, solo empuja hacia atrás, pidiendo más con cada gemido ahogado. Jorginho no se hace rogar: le agarra de las caderas y le empala de una estocada, haciendo que Hayden aúlle como un lobo. La verga de Jorginho entra y sale con un sonido húmedo, golpeando justo donde Hayden lo necesita, hasta que el joven se corre en chorros calientes sobre el suelo de linóleo. Jorginho sigue follándolo, sin piedad, hasta que su propia leche brota dentro del culo apretado de Hayden, quien se derrumba sobre el banco de pesas, jadeando. En el suelo, junto a ellos, queda el pantalón de Hayden, manchado de sudor y semen.