Jewelz Blu se masturba al aire libre con mucha furia
El sol quema la piel mientras la hierba fresca roza sus muslos desnudos, pero ella ni se inmutra, con los ojos cerrados y los dedos hundidos en su coño ya empapado. Jewelz Blu está aquí para vengarse, para borrar con gemidos lo que ese imbécil le hizo ayer, y lo va a lograr. Se abre las piernas más, arqueando la espalda mientras su mano libre aprieta un pezón, tirando de él hasta que un gemido agudo escapa de sus labios. La otra mano no se detiene, moviéndose en círculos rápidos, sintiendo cómo su clítoris late bajo su yema, hinchado y palpitante. Se imagina cómo él estaría ahora, preguntándose por qué no la llamó, por qué la ignoró, y la idea la excita más. Se muerde el labio, gimiendo más fuerte, mientras sus dedos entran y salen, deslizándose en su humedad, chupando el jugo que mana sin parar. Sabe que pronto llegará al orgasmo, pero no quiere que sea rápido, quiere disfrutarlo, saborear cada segundo de esta venganza personal. Las gotas de sudor resbalan por su frente, mezclándose con el rocío de la mañana, mientras su cuerpo tiembla, acercándose al clímax. Se corra con un gritó ahogado, arqueando la espalda como un arco tensado, los muslos temblando, las uñas marcando la tierra. Cuando abre los ojos, sonríe con malicia y susurra: 'Ahora sí, cariño, ¿ves lo que te perdiste?'