Jasminy se deja empotrar el culo sin piedad
Jasminy llegó con su culito apretado y esa mirada de puta dispuesta a todo, los labios rojos entreabiertos mientras se mordía el labio inferior esperando que ese negro de verga monstruosa la destrozara por detrás. Él no perdió tiempo, le agarró las tetas pequeñas con una mano y le escupió en el hoyito con un sonido baboso que le hizo gemir de anticipación, el primer empujón le abrió el coño mojadísimo y le dejó el culo temblando. La muy zorra se arqueó como una gata en celo, pidiendo más con cada embestida brutal que le sacudía las nalgas hasta hacerlas vibrar, la polla enorme entraba y salía dejando un rastro de baba espesa que le resbalaba por los muslos mientras ella gritaba '¡más fuerte, cabrón, rompe mi puto culo!'. Él le tapó la boca con la mano para que no despertara a los vecinos pero ella seguía gimiendo ahogada, con los ojos llorosos de placer mientras la verga negra le abría el culo como si fuera mantequilla caliente. Cada vez que la embestía hasta el fondo le hacía chocar contra su matriz, el choque de cuerpos húmedos resonaba en la habitación mezclado con los sonidos de piel mojada y suspiros rotos. Jasminy tenía las tetas rebotando sin control y el coño chorreando por la excitación, pero a él no le importaba ni un carajo, solo quería empotrarle ese culito estrecho hasta que no pudiera caminar. Cuando sintió que el negro se hinchaba y se ponía más grueso, supo que era el momento, se clavó hasta las bolas y le soltó toda la leche hirviendo directamente en el intestino mientras ella se corría gritando como una posesa, con el cuerpo convulsionando y los muslos cubiertos de sus propios jugos mezclados con el semen que le goteaba del culo. La dejaron tirada en el suelo, con las piernas abiertas y el coño y el culo llenos de leche, la pobre no podía ni respirar pero seguía sonriendo como una puta satisfecha mientras le chupaba los dedos ensalivados que le había metido en la boca después de sacársela del culo.