Ikaerus la empotra contra la pared tras su rutina de ejercicio
Te la encuentras sudando después del gimnasio, con esa piel morena brillante y el pelo negro pegado a la nuca, y no puedes evitar agarrarle el culo pequeño pero firme mientras se quita la ropa. La sorpresa llega cuando te das cuenta de lo mojada que está, casi como si supiera que ibas a follarla ahí mismo, contra la pared, con sus piernas alrededor de tu cintura. Sientes cómo su coño apretado te succiona la polla, y ella se muerde el labio para no gritar demasiado fuerte, pero los gemidos le escapan igual. La levantas de golpe y la sientas en la cama, donde puedes ver cómo su cuerpo delgado se arquea cada vez que la embistes, hasta que las caderas chocan con fuerza. De pronto, ella te clava las uñas en la espalda y te susurra al oído: 'No pares, quiero sentir cómo me llenas entera', y eso te vuelve loco. En más de 10 minutos de escena, la haces correrse dos veces, primero con los dedos y luego con la polla, hasta que ella te mira con esa sonrisa pícara y dice: '¿Y ahora qué, papi? ¿O ya te cansaste?'