Hermanastra colegiala casi me pilla masturbándome en mi habitación
Estabas a punto de correrte cuando escuchaste el pomo de la puerta girar, pero no era tu hermanastra Sara Sodi, solo el viento moviendo la cortina. Te relajaste, pero la tensión volvió cuando la viste aparecer en el marco, con esos tacones altos que resaltaban su culo perfecto y el uniforme ajustado marcando cada curva. Te ordenó que te quedaras quieto mientras ella se acercaba, con esa mirada de dominación que te hacía temblar. Te arrodillaste sin decir nada, sintiendo cómo te agarraba del pelo para guiarte hacia su coño ya mojado. Te la chupaste como una puta obediente, sintiendo sus gemidos ahogados mientras te empujaba más fuerte contra su cuerpo. Cuando te dejó levantarte, te empotró contra la pared, montándote con fuerza hasta que te corriste en su culo, marcándola como tuya. La próxima vez, te hará rogar antes de dejarte tocarla.