Gostosa con un culo enorme se deja follar como una perra
El sonido de sus tacones resonaba en el pasillo mientras se acercaba, el olor a perfume barato y sudor fresco te golpea al instante. Ella sabe que estás mirando, que te mueres por ver cómo ese culo redondo y firme se mueve al ritmo de sus caderas, cómo los muslos gotean de lo mojada que está. Se agacha frente a ti, te mira con esa sonrisa de puta que conoce, y te susurra: '¿Ves lo que te perdiste? Esto era de otro, pero ahora es mío'. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se clava la polla hasta las pelotas, cómo gime como una zorra cada vez que el culo le arde de placer. Imagínate que es tu ex la que está aquí, retorciéndose de gusto mientras otro la empotra contra la pared, mientras sus tetas rebotan con cada embestida. Ella no para de gemir, no para de pedir más, y tú no puedes evitar imaginarte que es tu venganza la que la está haciendo gozar así. 'Dame más, cabrón, hazme sentir como la puta que soy', te desafía mientras se corre, mientras el semen le chorrean por los muslos. Y cuando por fin se levanta, con esa mirada de satisfacción, te dice: '¿Ves? Esto es lo que te perdiste por ser un cornudo.'