Gizelle Blanco seduce a la teen Charlie con sus tetas y su coño mojado
Gizelle Blanco no puede sacarse de la cabeza a Charlie Forde desde que la vio en la piscina con ese bikini ajustado. Cada vez que se cruzan en el pasillo, la mirada de la joven le quema la piel, y hoy por fin la invita a su apartamento con la excusa de estudiar. Charlie llega con sus tetas grandes rebotando bajo la blusa, y al cerrar la puerta, Gizelle la empuja contra la pared, metiendo la mano bajo su falda para sentir cómo la tanga ya está empapada. La teen gime cuando los dedos de Gizelle le separan los labios y le frota el clítoris con círculos lentos, mientras con la otra mano le aprieta una teta por encima del sostén. Charlie le muerde el labio y le clava las uñas en la espalda, pero Gizelle no se detiene: se arrodilla y le baja el tanga de un tirón, hundiendo la cara entre sus muslos para lamerle el coño con la lengua ancha. Charlie le agarra el pelo y le frota la cara contra su humedad, gimiendo cada vez que la punta de la lengua le roza el clítoris. Gizelle le mete dos dedos hasta el fondo y los mueve en círculos, sintiendo cómo los músculos de la teen se contraen alrededor de ellos. Charlie se corre con un grito ahogado, pero Gizelle no para: se levanta, le da la vuelta y la inclina sobre el sofá, metiéndole la polla de juguete que tenía escondida en el cajón. Charlie grita cuando la penetra de una estocada, sintiendo cómo la verga de goma le llena el coño hasta hacerle tocar el cuello del útero. Gizelle le agarra las caderas y la embiste con fuerza, escuchando cómo los gemidos de Charlie se mezclan con el sonido de carne golpeando carne. Cuando la teen se corre otra vez, Gizelle le da una nalgada y le susurra al oído: '¿Ves? Sabía que eras una puta caliente desde el primer día.'