Ella mae se retuerce con mi verga negra enorme
Yo sabía que Ella Mae era una diabla desde el primer momento en que me miró con esos ojos desafiantes. Me retó a ver si podía manejar su cuerpo perfecto, pero no sabía que iba a ser ella la que terminaría rogando. Empezó chupando mi polla con esa boca de puta, tragando hasta que le lagrimearon los ojos, pero yo no me conformé. La tiré sobre la cama y le abrí las piernas para meterle los dedos primero, sintiendo cómo su coño se mojaba más con cada movimiento. Cuando por fin le clavé mi verga negra hasta las pelotas, gritó tan fuerte que temblaron las paredes, pero no paré. La empotré contra el colchón, sintiendo cómo sus tetas rebotaban con cada embestida, hasta que empezó a gemir mi nombre como una loca. Le di vuelta y la penetré por atrás, agarrándole el culo mientras ella se arqueaba pidiendo más. En más de 15 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero lo mejor fue ver cómo, al final, su mente solo pensaba en una cosa: que nunca había tenido un macho como yo.