Delilah Day en una compilación de mamadas brutales y cara a polla
Te lo confesó con la voz entrecortada: 'Nunca había tragado tanto en mi vida'. Fue Romeo Mancini, claro, con ese trozo de carne que llora semen. Imagínate cómo me ardía la garganta cuando el muy cabrón me embestía la boca hasta que las lágrimas me corrían como río. Sus bolas rebotaban contra mi barbilla mientras yo, con los labios estirados como un anillo de plástico, aguantaba el ritmo. ¿Te gustaría estar en su lugar? Pues él sí estuvo ahí, en su sofá de cuero, riéndose mientras yo me ahogaba con su verga. Pero no te equivoques, este no es un simple video de chupadas: es venganza. Cada lamida, cada trago de saliva espesa, era para que él supiera que su novia ya no era solo suya. Romeo Mancini me había robado antes, así que cuando me clavó la polla hasta las pelotas contra el fondo de mi garganta, yo solo pensaba en cómo me la chuparía después a él. Sus gemidos eran música, pero los míos fueron más fuerte cuando le escupí la saliva en sus muslos y me subí a horcajadas. No te voy a mentir: el primer orgasmo me llegó cuando le arañé la espalda mientras me empalaba en su verga. Y él, el cabrón que creía tenerme dominada, solo pudo mirarme con los ojos nublados cuando le dejé mi coño mojado lleno de mi propio jugo. ¿Sabes lo mejor? Cuando terminé, él ya no sonreía. Su cara de celos fue mi premio.