Chloe Foxxe apuesta que Seth Gamble no la hará gemir en 10 minutos
La habitación está medio oscura, con solo la luz tenue de la lámpara de noche que dibuja sombras en las paredes mientras me arrodillo frente a él, desafiándolo con una sonrisa pícara. Seth Gamble, todo músculos y mirada de depredador, se recuesta en la cama con esa polla dura que ya me tiene mojada antes de empezar. Le digo que no va a poder hacerme gritar en menos de 10 minutos, y él acepta el reto con una risa. Me agarra del pelo y me empuja hacia su verga, pero yo me resisto un poco, solo para jugar, antes de abrir la boca y chupar con fuerza, sintiendo cómo su piel salada se desliza entre mis labios. Él gruñe, pero yo no cedo, moviendo la cabeza de un lado a otro, tragando hasta que sus huevos chocan contra mi barbilla. Me encanta cómo se le escapa un gemido cuando le clavo las uñas en los muslos, pero no voy a dejar que gane tan fácil. Me levanto, me subo encima de él en reversa, y empiezo a cabalgar, sintiendo cómo su polla entra hasta el fondo de mi coño, apretando cada vez que me bajo. Él me agarra de las caderas y me embiste con fuerza, pero yo no me dejo dominar, moviendo las caderas en círculos para que no pueda controlarme. Los dos estamos sudando, respirando fuerte, y cuando por fin me corro, es con un grito que lo deja sin aliento. Seth se queda mirándome, con la polla aún dura, sabiendo que perdió la apuesta.