Chloe Amour se deja empotrar con ese culazo brutal
Desde que la vio posando en sus redes con ese body ajustado que le marcaba cada curva, el tipo no podía sacársela de la cabeza ni un segundo. La primera vez que la tuvo cerca, con ese perfume caro que le nubló la mente, no pudo evitar agarrarle el culo redondo y apretarle las tetas contra su pecho mientras le susurraba al oído lo buena que estaba. Ella, sin pensarlo dos veces, le clavó las uñas en la espalda y le exigió que le metiera la polla dura hasta el fondo porque llevaba días soñando con sentirla dentro. Él, con un gruñido animal, la tiró sobre la cama y le arrancó el tanga de encaje dejándole la concha peladita y jugosa a la vista, lista para ser devorada. Chloe no paró de gemir cuando le metió la lengua bien hondo, lamiéndole cada pliegue mientras le agarraba las caderas con fuerza para que no se moviera. Cuando por fin le hundió la verga hasta los huevos, ella se arqueó como una gata en celo y empezó a gritar que no podía más, que se la metiera más fuerte. Las embestidas eran brutales, el sonido de los cuerpos chocando se mezclaba con los jadeos de ella y los gruñidos de él, que le mordisqueaba los pezones duros como piedras mientras le apretaba el culo para clavársela hasta el fondo. Chloe, con la cara roja y el pelo enredado, le suplicó que no se corriera todavía porque quería sentirlo correrse dentro de ella hasta dejarla llena. Pero cuando él le dio la vuelta y se la empotró por detrás, agarrándola de las caderas para no perder el ritmo, la cosa se descontroló: ella se corrió gritando su nombre, sintiendo cómo la leche caliente le llenaba el coño por dentro mientras se dejaba caer sobre el colchón, exhausta y satisfecha. La polla de él seguía dura como una roca, pero Chloe ya no tenía fuerzas más que para tumbarse boca arriba y dejar que le lamiera el clítoris hasta hacerla gemir otra vez, esta vez más lento y dulce, como si el mundo no existiera fuera de esa habitación. Al final, los dos quedaron tirados en el suelo, sudados y jadeantes, con el cuerpo de ella lleno de marca de dedos y los labios hinchados de tanto chupar y morder.