Chica generada por ia en lencería fina y seductora
Desabrochando el broche de la lencería negra que envolvía sus curvas sintéticas empecé a notar cómo el pulso se aceleraba por el miedo a que alguien entrara sin avisar. Su marido podía volver en cualquier instante del pasillo y pillarnos justo cuando mi polla ya rozaba su piel caliente. Le bajé el encaje del tanga con lentitud para no hacer ruido y hundí los dedos en su coño que se abría húmedo y receptivo. Ella contuvo un gemido contra la almohada mientras yo le abría las piernas contra la cómoda del dormitorio escuchando cada crujido del suelo afuera. La penetré de una estocada profunda sintiendo cómo su interior me apretaba todo alrededor y seguí moviéndome con ritmo controlado para que los choques de piel no delataran nada. El sudor nos cubría mientras ella giraba la cabeza para vigilar la puerta entreabierta y yo le sujetaba las caderas con fuerza marcando sus nalgas con los dedos. Cada embestida subía la tensión porque cualquier paso en el pasillo podía significar el final y eso nos obligaba a movernos más rápido y callados. Cuando sentí que se contraía alrededor de mi polla la llené entera sin dejar nada fuera y las gotas blancas resbalaron por su muslo hasta manchar el tanga negro tirado en la alfombra junto a la puerta.